10 CONSEJOS PARA ESTIMULAR LA LECTURA
Cómo seducirles con los libros
Seguro que todos recordamos algún libro que nos marcó en la infancia. Aquél que nos atrapó y que nos llevó a otro y después a otro más. ¿Quién nos lo regaló o quién nos sugirió su lectura? Y antes de ése, ¿quién nos contó, mientras nos quedábamos dormidos, nuestro primer cuento?
María Valladolid. PEDAGOGA
Cuando los padres nos quejamos de que nuestros hijos leen poco, estamos refiriéndonos a que están perdiéndose algo muy valioso, ese placer de la lectura que, los que somos lectores, no cambiaríamos por ninguna otra forma de ocio.
Sin embargo, no debemos caer en el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor porque los chicos de antes leían más. Nuestros hijos están creciendo en una sociedad diferente, con otras formas de información y entretenimiento y es lógico que les dediquen tiempo. Pero, en términos cuantitativos, ahora se lee más que nunca y son precisamente los niños los que más leen. Aunque también es cierto que, a partir de los 10 ó 12 años, dedican menos tiempo a la lectura. Entre los motivos de este descenso se vislumbran más tareas escolares, mayor interés por los videojuegos y otras tecnologías, seguimiento de series de televisión cuyo horario es incompatible con la lectura…
¿Podemos los padres contribuir a invertir esta tendencia? ¿Podemos hacer de nuestros hijos unos lectores entusiastas y fieles durante toda su vida? Por lo menos, debemos intentarlo y no sólo por el poder que tienen los libros de actuar sobre la capacidad de aprendizaje, la cultura y la personalidad de nuestros hijos, sino también por el placer inmenso que va a proporcionarles.
1. PONER ENTUSIASMO
Despertar el gusto por la lectura es una tarea más afectiva que intelectual. No debemos afrontarlo como una obligación por el bien de nuestro hijo, sino como algo en lo que realmente creemos y que nos proporciona tanta satisfacción como al niño. Recuerda que, aunque es en el colegio donde aprende a leer, la familia es la que crea auténticos lectores.
2. COMENZAR DESDE BEBÉS
Desde sus primeros meses de vida, podemos sentar a nuestro hijo en el regazo y enseñarle libros con ilustraciones llamativas, dejar que los manipule, que pase las hojas. También podemos proporcionarle libros especiales para bebés, realizados en tela o plástico. A los pequeños les gusta que les repitan una y otra vez las típicas rimas infantiles o ver cuentos que reproduzcan situaciones familiares para él (bañarse, vestirse, comer) y que vayan contándoselo, o que les pregunten cuando ya empiezan a hablar.
3. LA HORA DEL CUENTO
Las rutinas son importantes a la hora de establecer conductas. Por ello, debemos dejar de lado las prisas y la improvisación. Si todos los días antes de acostar a nuestro hijo nos sentamos con él y le contamos un cuento o le acompañamos en su lectura, asociará ese momento con algo placentero que querrá repetir. No tenemos que limitarnos a leer un libro, también podemos inventarnos historias, contarle anécdotas de nuestra infancia… Lo importante es que sienta ese momento como exclusivo para él.
4. LEER CON ÉL
Cuando los niños aprenden a leer, los padres, en cierta medida, lo vivimos como una liberación, porque no siempre tenemos tiempo o ganas de leer a nuestros hijos. Pero es importante que sigamos haciendo ese pequeño esfuerzo. Cuando les leemos, no sólo estamos entreteniéndolos y creando lazos afectivos con ellos, sino que también estamos dándoles un modelo de cómo entonar, cómo hacer pausas, cómo interpretar el cuento. Por otro lado, a veces están cansados y necesitan un poco de ayuda. Podemos proponerles leer unos párrafos cada uno. De ese modo, también conoceremos su nivel lector, si presentan alguna dificultad o cuáles son sus intereses.
5. CONOCER Y RESPETAR SUS GUSTOS
Debemos aprovechar las aficiones e intereses de nuestro hijo para proporcionarle libros adecuados para él. Sus gustos televisivos o cinematográficos también son fuentes importantes de información. Si le gustan los cómics o las revistas, no hay por qué despreciarlos ni hacer comentarios del tipo “a ver si dejas de leer tebeos y lees un libro de una vez”. Eso sí, sobre todo cuando vaya acercándose a la adolescencia, estaremos pendientes de sus lecturas para conocer los valores que les transmiten. A esta edad, también podemos recomendarle libros que estemos leyendo nosotros y luego comentarlos con él.